sábado, 1 de octubre de 2011

A quien corresponda

 
¿Que  diré de usted, que no se sepa?, que no lo sepamos todos,  conocemos su rostro, su sonrisa hipócrita, sus modales y su puesta en escena.  Sabemos  que usted  por  unas u otras razones, no nos entiende, o  quizás no  quiera entendernos,  y es lógico, se encuentra a una distancia  de años luz de nosotros,  y aunque merodea por nuestra casa, tan sólo es  un fantasma .  


Lo conocemos,  ya se lo dije, lo conocemos muy bien, sabemos por ejemplo su nombre, su edad, su sexo, quién alimenta  su panza, e  incluso  quién le dirige.  

Usted no es nada, ¿lo sabe verdad?  no es más hombre que nosotros, pero si más cobarde, más traicionero,  una sanguijuela que posiblemente   en un tiempo  formó  parte de nuestra  familia,  pero que dejó de serlo  el día que  compraron su conciencia  y se convirtió en un esclavo, un sumiso esclavo servidor de sus amos. 

Pero esto no es nuevo y  usted lo sabe,  se  viene ejerciendo desde el principio de los principios,  los gusanos como usted siempre han existido,  y ellos,  vuestros amos, se aprovechan de ello para colocaros en esa posición aparentemente privilegiada, cuyo cometido no es otro que el de la explotación y manipulación de  los seres humanos que de alguna forma pusieron su confianza en usted.

Usted  es un inmoral,  ¿lo sabe verdad?, amparándose en la confianza de un  pueblo, desarrolla  la peor  de las corrupciones,  siembra  el  hambre, las guerras  y  la desconfianza  entre su gente, y las dirige hacia un  mundo  mecanizado  e insolidario, un  mundo  marcado por sus   amos   y que  usted,  orgullosamente y sin ningún tipo de  escrúpulos dirige  a  la perfección.  

Hoy, ¡no!,  no voy a cometer la torpeza de dirigirme a usted intentando que  comprenda las razones de mi escrito,  sé  que no es posible, su sueño  posiblemente sea más profundo  que el mío  y no me entendería. 

Hoy no  le daré esa satisfacción,  no me dirigiré a usted como  a un ser humano,  no se lo merece, hoy  intentaré mostrar una total indiferencia a sus reflexiones, sus opiniones, y a su eterna sonrisa.  El color de su  camisa no lo tendré en cuenta,  tampoco tendré en cuenta su color de piel, no tendré en cuenta sus promesas, tampoco sus amenazas.  

Hoy no me hará jugar al juego que más le gusta,  hoy  me quedaré quieto, no parado, observaré su rostro fijamente, retrataré su sonrisa en mi mente para que nunca más pueda camuflarse ni adentrarse en mi casa. 

Porque usted, no es nadie, ¿lo sabe verdad? es sólo un parásito, una marioneta del amo de su amo y como tal, hoy tan sólo merece mi desprecio y mi silencio.

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