martes, 22 de noviembre de 2011

Los Protocolos de Sion

         Un Plan para la dominación  del mundo
                           PROTOCOLO IV


Toda República pasa por distintas etapas. La primera comprende los primeros días de locura de un ciego que va     dando tumbos a diestra y siniestra. La segunda es la de la demagogia que da origen a la anarquía; después viene     infaliblemente el despotismo; pero no un despotismo legal y declarado, y por consiguiente, responsable; sino     desconocido, invisible, que, sin embargo, se hace sentir; un despotismo ejercido por una organización secreta que     obra con tanto menor escrúpulo cuanto que lo hace amparado y cubierto por distintos agentes, cuyo cambio, lejos     de perjudicarlo, lo sostiene más, dispensándole de gastar sus recursos, en recompensar largos servicios.  ¿Quién     puede destruir una fuerza invisible? Pues tal es la nuestra. La Franc-Masonería exterior no sirve más que para     encubrir nuestros designios; el plan de acción de esta fuerza, el punto mismo en que se apoya, quedarán siempre     para el pueblo en el más absoluto misterio. Aun la libertad podría ser inofensiva y existir en el Estado, sin dañar a     la prosperidad de los pueblos, siempre que descansara sobre el principio de la creencia de Dios, y de la verdadera     fraternidad humana, excluyendo la idea de igualdad, a la que aun las leyes mismas de la creación son contrarias,     supuesto que éstas establecen la subordinación necesaria. Con esa fe, el pueblo se dejaría gobernar bajo la tutela     de sus pastores espirituales, y caminaría sumiso y tranquilo bajo la mano de su párroco, resignado con la     distribución que Dios ha hecho de los bienes de la tierra. He aquí por qué es necesario quenosotros arruinemos la     fe y arranquemos de los espíritus cristianos el principio mismo de la Divinidad sustituyéndolo por los cálculos y las     necesidades materiales (!!!). Así, pues, para que los espíritus cristianosno tengan tiempo para pensar y reflexionar,     es necesario distraerlos por medio de la industria y del comercio. De esta suerte todos los pueblos buscarán su     provecho material, y luchando cada uno por sus propias ventajas, no darán ninguna importancia al enemigo común.
Pero para que la libertadpueda de esa manera disolver y destruir completamente las Sociedades Cristianas, se     necesita hacer de la especulación la base de la industria, de tal manera que toda la riqueza que la industria     extraiga de la tierra, no quede en manos de los industriales, que se emplee en especulaciones, es decir, venga a     parar a nuestras cajas. La lucha encarnizada por la supremacía, los choques de la vida económica crearán, mejor     dicho,han creado ya, sociedades sin ideales, frías y carentes de sentimientos. Estas sociedades sentirán     repugnancia por la política noble y elevada y por la Religión.    Su único culto, su única guía será el cálculo, o lo que     es lo mismo, el oro, al que se tributará una verdadera adoración, por razón de los bienes materiales que     proporciona. Entonces, las clases humildes de los Cristianos nos seguirán en nuestra lucha contra las clases     elevadas y pensantes que están en el poder y son nuestros competidores, y nos seguirán, no ya para hacer el bien,     ni aun siquiera por adquirir riquezas, sino solamente para satisfacer su odio a los privilegiados.



OBSERVACIONES: Los protocolos editados, podréis encontrarlos en  la carpeta:  PROTOCOLOS, a la que como sabéis,  se van añadiendo semanalmente nuevos protocolos hasta alcanzar la totalidad de los mismos.


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